Yucatán

Sordo y ciego

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Por Armando Escalante

Qué tanto impacto les causaron las fotografías del gobernador del Estado Mauricio Vila —metido entre agua y lodo—, que sus críticos reaccionaron muy enojados con memes y montajes como queriendo contrarrestar las verdaderas escenas de la tragedia que hoy afecta a miles de familias en el Sur del Estado.

Graciosos y ocurrentes fotomontajes que no dejan de ser chuscos pero que en el fondo intentan hacer parecer que el remojón de Vila en realidad fue una escenografía y no son fotografías verdaderas. Se pasaron de vivos… porque resulta que embrocaron a los soldados del Ejército Mexicano que también aparecen con él y allá si, la gente no se los creyó.

Y flaco favor le hacen al señor Cervera –ex funcionarios de su gobierno– comparándolo con los tobillos remojados, con el agua solo bajo las rodillas, para hacernos creer que con eso “obligaron” al actual gobernador a meterse casi hasta el cuello, entre aguas lodosas y contaminadas en el sur del Estado. Se ve que no conocieron bien al Balo y que tampoco saben aún quién es el señor Vila. Ni las tragedias son iguales ni las personalidades se pueden comparar. Tampoco son equiparables las coberturas informativas, menos la negativa del político de Dzemul a fotografiarse. Quizá el difunto ex gobernante haya hecho más “proezas” que las que se documentaron pero tampoco hemos visto todo el actuar del gobernador en su segundo año.

A mí nadie me cuenta qué hizo Víctor Cervera en sus giras (yo iba con él y tenía entre 29 y 35 años de edad, cuando me tocó él como gobernante y como secretario y yo como reportero), en medio de alguna contingencia o conflicto. No hay que reducirlo a una simple mojada de zapatos.

Quizá los que saben esas historias andaban pidiendo ver al señor Vila con el agua hasta los tobillos desde el primer chubasco que cayó porque no sabían del tamaño de la inundación que vendría dos días después. Ya luego no les gustó verlo remojado como pensaron que no haría. No lo conocen. Y eso que él no nacía cuando Cervera se remojaba por la misma gente que vive en esos apartados caminos de Yucatán.

El xix.– Se paseó por la Península y se fue en los momentos en que torrenciales aguaceros inundaban tierras, devastaban humildes viviendas, arrasaban con huertos y cultivos, ahogaban animales de cría y engorda e inundaban pertenencias de la gente más pobre. Estuvo en el Sureste de domingo a domingo, justo cuando una depresión tropical se convertía en tormenta y casi en huracán —dejando una enorme estela de destrucción a su paso—, y lo hizo para promover un tren que nadie quiere, que no hace falta y que no se justifica porque no unirá nada que no esté ya unido por carretera ni conectará ciudades que estén alejadas de centros urbanos y zonas habitadas.

El peje destinó unos días también para promover una “refinería” de juguete porque ya no pudo construir una de verdad pagando 3 pesos como creyó que se podía hacer. Una obra que si llega a terminarse, será obsoleta porque el mundo cambia a energías limpias muy rápido y los autos eléctricos se siguen fabricando y abaratando. Cuando se acabe la plantita de “Dos Bocas” los combustibles contaminantes habrán perdido la batalla frente a la cruzada mundial por proteger el ambiente. En toda la gira no fue a ver a los damnificados. No estaban en sus planes. El tipo es ciego y sordo ante la realidad.

*Periodista y analista político

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *