Mérida

Se impulsa el uso de las calesas

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El trabajo de los caleseros es parte importante de la tradición e imagen de Mérida y por ello la administración que encabeza el alcalde, Mauricio Vila Dosal, tiene interés especial en brindarles el apoyo necesario para mejorar su labor, afirmó Carolina Cárdenas Sosa, directora de Turismo y Promoción Económica.

La funcionaria encabezó la entrega de constancias a 16 caleseros que concluyeron satisfactoriamente un curso de inglés que les ofreció el Ayuntamiento y en el que aprendieron a presentar, en ese idioma, los principales monumentos y sitios del Centro Histórico.

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Indicó que ya trabaja para ofrecerles nuevos apoyos, a fin de hacer sustentable la actividad, es decir que sea bueno para la sociedad, bueno para la naturaleza y bueno para la economía.

El curso es fruto del acercamiento  entre el Ayuntamiento y representantes  del  Sindicato  de la Unión  de Conductores  y Pequeños Propietarios de Carruajes  de Yucatán.

Jeysler Cristóbal Chablé Montores, quien concluyó el curso de inglés con una mención especial por la dedicación y el resultado obtenido, manifestó que el curso fue muy bueno porque aprendieron formas de expresión muy útiles para ofrecer un mejor servicio a los turistas.

A nombre de quienes concluyeron el curso, Jeysler señaló que con apoyos así se motivan para continuar preparándose y esto, además de que los beneficia económicamente también es una contribución para atraer a más visitantes a Mérida.

Carlos Medina Heredia, otro de los egresados, tiene 69 años, pero hace apenas un año que se dedica a esta actividad.

—Fue un propósito que me hice cuando de chico, a los 12 años, trabajé un tiempo con mi papá que era calesero —señaló—. Me dije que algún día, cuando termine mi etapa laboral, me dedicaría a esto y así lo hice porque me encanta.

—Este curso que nos ofreció el Ayuntamiento es lo mejor que he visto, es de mucho provecho —puntualizó—. Fue muy interesante y a los compañeros también los motivó para seguir preparándose.

Don Carlos consideró que la actividad del calesero es muy noble y recomendó adornar las calesas, pintarlas, atender adecuadamente al caballo, así como acudir bien vestido y limpio a trabajar, como una manera de promocionar el servicio y a la ciudad.

Recordó que en la época que trabajó en la calesa de su padre las “llevadas” costaban de dos a tres pesos, contra los 250 ó 300 que cuestan ahora, lo cual da una idea de los cambios que ha tenido el costo de la vida.

—Si uno se organiza bien, este trabajo da para vivir —aseguró.

En enero pasado comenzaron las clases durante los martes y jueves de 9 a 12 horas. Los participantes aprendieron a dar información del clima, cultura, comida, transporte, lugares turísticos y monumentos históricos.

Desde el inicio de la actual administración, Mauricio Vila ha insistido en la capacitación de los aurigas, ya que el servicio de calesas representa una de las tradiciones más importantes de Mérida, lleva más de 100 años de ofrecerse y de él dependen 62 familias.

Anteriormente ya se les ofreció un curso sobre la Ley de Protección a la Fauna y el cuidado especial que requieren los caballos.

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