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Preservan un saco de Pancho Villa

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Alumnos de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía trabajan con la prenda que usaba el general el día de su muerte: el 20 de julio de 1923

Por Martha López Huan

A 93 años del fallecimiento del general Francisco Villa, que México conmemorará el próximo 20 de julio,  alumnos a la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía preservan el saco que tenía el líder revolucionario el día de su muerte.

Por medio de la elaboración de un maniquí hecho a la medida, presentaron una alternativa para mejorar la lectura de los 11 orificios de bala que dan valor histórico a la prenda, la cual ha quedado como evidencia del asesinato del general revolucionario, ocurrido el 20 de julio de 1923.

Las futuras restauradoras elaboraron un maniquí para facilitar las labores de costura y una mejor lectura de la serie de balazos que dan valor histórico al objeto. (Foto: Mauricio Marat, INAH)

El saco de lino fue donado por su segunda esposa, Austreberta Rentería, a mediados de los años sesenta del siglo XX y resguardado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Proveniente de la colección del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, la prenda llegó a la Escuela de Conservación en julio del 2015 para ser atendida por un grupo de estudiantes de tercer semestre de licenciatura del Seminario Taller de Conservación y Restauración de Materiales Textiles, donde en fechas recientes han estado trabajando con obras históricas que presentan marcas de sangre.

El saco que Francisco Villa vestía el día de su asesinato estaba hecho a la medida, con el estilo propio de su dueño y de lino color marfil, tejido ligero con el que se confeccionaban algunas vestimentas para climas cálidos como el de Chihuahua.

El material de composición se encontró estable, pero fue necesario coser el extremo de la manga izquierda, cortada para extraer la prenda del cuerpo en el lecho de muerte, con el propósito de detener la pérdida de hilos.

Para evitar el exceso de manipulación que afectara al textil, las estudiantes Mónica Pinillos, Cecilia Colín y Andrea Ortiz, dirigidas por la restauradora Lorena Román, sugirieron la creación de un maniquí.

Vista antes del proceso de conservación. Saco de lino que portaba el general Francisco Villa antes de ser asesinado. (Foto: ENCRyM-INAH).

Al realizar un estudio del contexto histórico,  las estudiantes y su coordinadora  se plantearon dos hipótesis: en primer lugar, la falta de huellas de sangre hace suponer que Austreberta Rentería, a quien se le entregó la prenda después del evento, pudo haberla lavado.

Hasta el momento, las pruebas de laboratorio han sido insuficientes para detectar este componente; no obstante, las arrugas más significativas se removieron sin aplicar calor directo que pudiera despolimerizar las proteínas que contiene la sangre, con el fin de someterla en el futuro a otro tipo de análisis.

La segunda hipótesis es relativa al proyectil que hirió el corazón de Villa. El hecho de que su rastro no se encontró hace suponer que el general llevaba abierto el saco en el momento del atentado.

Ese aspecto permitió determinar que se trata de un saco y no de una camisa, como se pensaba.

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