Cultura y Espectáculos

Paladines del patrimonio cultural

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

INAH rinde homenaje a Mario Magaña y Pedro Góngora por sus proezas y labores en más de 130 sitios arqueológicos de la Península de Yucatán

Por Martha López Huan

El Instituto Nacional de Antropología e Historia rindió homenaje a dos paladines y exploradores de la Península de Yucatán: Mario Magaña y Pedro Góngora, por considerarlos sus más fieles aliados en la investigación, protección y difusión del patrimonio arqueológico.

????????????????????????????????????

????????????????????????????????????

–Si nos remitimos a cifras, su actividad es una proeza: la prospección de un área (comprendida entre Yucatán, Campeche y Quintana Roo) calculada en cinco mil kilómetros cuadrados y el reconocimiento de más de 130 sitios arqueológicos –informan Pedro Francisco Sánchez Nava, coordinador nacional de Arqueología, y Eduardo López Calzada, director del Centro INAH Yucatán.

Para el arqueólogo José Huchim Herrera, director de la Zona Arqueológica de Uxmal, en la planta de empleados del INAH aún no hay quien esté a la par con el trabajo que han desarrollado Mario Magaña y Pedro Góngora.
–Son paladines del patrimonio cultural, fervientes defensores de los monumentos y cuidadores de las ruinas, como también eran conocidos –señala.

Después de entregar el amigable título de Brigada Volante, los antropólogos hablaron de la obra de Mario Magaña y Pedro Góngora: “Se perdían en la espesura de la selva, entre animales ponzoñosos, bajo el sol cegante o los intempestivos aguaceros peninsulares para dar (con las señas de lugareños y encaramados en un árbol elevado) con viejas urbes extraviadas, como Santa Rosa Xtampak. Incluso, descubrieron ´ruinas´ que no figuraban en los mapas”.

Parecen “La Patrulla Motorizada” –comentaban quienes veían pasar raudos a Mario Magaña y Pedro Góngora, pero a diferencia de los protagonistas de la famosa serie estadounidense, ellos no patrullaban las carreteras de California sino caminos y entresijos de la Península de Yucatán.

–Tampoco perseguían delincuentes, sólo buscaban antiguas ciudades mayas –recuerdan los funcionarios del INAH.

Su labor fue localizar un sitio, desde cimientos de una casa a la fachada con mascarones estilo Chenes o Puuc de un edificio monumental, pintura rupestre o relieves desperdigados en el interior de una cueva o de un chultún (aljibe maya).

–Mario y yo siempre anduvimos a pie, a caballo y en bicicleta. En nuestros buenos tiempos llegábamos a caminar unos 30 kilómetros diarios, sobre todo cuando se trazó la brecha para la carretera de la Ruta Puuc. Don Norberto (González Crespo, primer director del Centro Regional Sureste del INAH de 1973 a 1982) vio lo que hacíamos y compró unas Honda 70; eso nos facilitó mucho el trabajo –explica Pedro Góngora.

Tenían facilidad de comunicación con la gente de campo, al hablar la misma lengua: el maya, “sobre todo Mario que hacía amistad en cuestión de segundos”, comenta Pedro Góngora de su amigo, compañero y cuñado Mario Magaña, con quien trabajó codo a codo a lo largo de 30 años.

Don Mario Magaña se jubiló luego de 41 años de servicio, pero heredó la camiseta a su hijo Miguel.
Al frente de la Brigada Volante continúa Pedro Góngora y su sobrino Miguel Magaña Góngora, así como Juan Carlos Góngora Balam, Martín Manzanilla Canché de Atocha y Julio Alberto Huchim Casanova.

Tomás Gallareta, uno de los arqueólogos que ha recibido el apoyo de Mario Magaña y Pedro Góngora, reconoce que ellos “han llevado el trabajo de custodio al nivel de excelencia. No se conformaron con seguir las instrucciones de sólo ir y revisar cómo estaban los edificios, tomar si acaso una fotografía. Se dedicaron a explorar, restaurar, tratar a la gente e indicarles el valor del patrimonio cultural”.

–¡Imagínense! Ellos son la cara visible del INAH en áreas poco pobladas y aún cubiertas por la selva –admite.

En el homenaje, don Pedro dice que, con 68 años bien vividos, le gustaría continuar: “si Dios me da vida y salud, quiero encontrar más sitios y creo que me falta por conocer, aunque estoy llegando a mi límite. Es mucho desgaste físico con las caminatas, aun así recorro seis kilómetros mínimo”.

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *