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Un “Outsider” hacia la Casa Blanca

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Lanzan la autobiografía de Bernie Sanders, precandidato del Partido Demócrata a la Presidencia de Estados Unidos

Especial/Contacto Noticias

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Para Bernie Sanders, precandidato del Partido Demócrata a la Presidencia de los Estados Unidos, la versión actual de su libro autobiográfico “es la historia de la implantación de una política progresista e independiente, primero en una ciudad y después en un estado”.

“Es la historia de una insurrección que primero obtuvo la alcaldía de Burlington, la ciudad más grande de Vermont, y después un asiento en el congreso estatal. Y lo que es más importante, es la historia de cómo hemos utilizado la autoridad que emanó de aquellas victorias para mejorar la vida de la gente que no cuenta con muchos aliados en los puestos de poder”.

La obra, denominada “Un Outsider hacia la Casa Blanca”, cuenta con un epílogo del periodista y escritor John Nichols.

En el libro, Sanders se autodenomina un “Outsider” de la política estadounidense, ya que ha recorrido un camino a contracorriente de las políticas que sólo privilegian a las elites económicas.

“Un Outsider hacia la Casa Blanca”, tiene como antecedente una primera edición publicada hace 20 años bajo el título Outsider in the House (Un Outsider en la Cámara), después de ser elegido en Vermont como miembro de la Cámara de Representantes de Estados Unidos “mucho antes de que se me hubiera pasado por la cabeza la posibilidad de presentar mi candidatura a la Presidencia del país”.

En esta autobiografía el político narra un poco de su trayectoria desde tiempos de la guerra en Vietnam, hasta sus victorias en ciudades como Vermont.

Habla de la igualdad y derechos sin importar el origen racial, del combate a la injusticia y sobre el poder político para aminorar la pobreza de varias comunidades, conservando así la vigencia del mensaje que Sanders ha transmitido, desde sus inicios en la política, como legislador y activista por los derechos civiles.

El neoyorkino señala: “Cuando me dicen que soy demasiado serio, me lo tomo como un cumplido. Siempre he entendido la política como una actividad seria, donde está en juego el destino de naciones, ideales y seres humanos que no se conforman con ser meros títeres”.

“Supongo que esta concepción me convierte en un ´outsider´, en una rareza dentro de la política actual de Estados Unidos. Pero si mi dedicación a la política es más seria que la de esos candidatos que vuelan de una gala de recaudación de fondos de grandes donantes a otra o de una cumbre patrocinada por los hermanos Koch a las “primarias” de Sheldon Adelson, no creo ser más serio que el pueblo estadounidense.

El político asegura que los estadounidenses “quieren que las campañas políticas sirvan para demostrar la postura de los candidatos sobre los temas importantes, no para recaudar fondos, hacer encuestas y publicar anuncios negativos que ahogan el debate sincero. En las elecciones deberían influir los movimientos de base y las coaliciones inesperadas, no el culto a la personalidad o la chequera de los multimillonarios”.

Sobre la política electoral expresa: “Desde el momento en que empecé a meterme en política, como estudiante de la Universidad de Chicago que luchaba por los derechos civiles, como activista por la paz en los tiempos de la guerra de Vietnam, como defensor de la lucha de los sindicatos y la gente corriente, lo que más me molestaba de la política electoral era su superficialidad.

Los medios y los partidos parecían alentar a los votantes a tomar decisiones de enorme trascendencia sobre la base de si un candidato tenía una sonrisa radiante o pronunciaba una ocurrencia desdeñosa acerca de otro candidato, en lugar de hacerlo sobre la base de las ideas o de la filosofía, por no decir del idealismo. Nunca he querido formar parte de esa política sin alma”.

El actual precandidato a la Presidencia de los Estados Unidos por el Partido Demócrata reconoce que “los trabajadores de Vermont son los auténticos héroes de este libro. Se mantuvieron fieles a la lucha por la justicia económica y social, sin arrojar la toalla, mucho más tiempo del que los medios y las elites políticas esperaban”, además invitaron a sus amigos y vecinos a participar en ella, incrementando la participación electoral en un punto porcentual cuando en el resto del país descendía.

 

Cuando Sanders anunció su candidatura en Vermont, dijo que “haría falta una revolución política para que un socialista democrático de Vermont ganara las elecciones. Muchos expertos pensaron que con esas palabras estaba reconociendo la imposibilidad de obtener la victoria. No es verdad. Lo que hice fue describir lo que tenía que ocurrir para enmendar el daño que se ha hecho y recuperar un país que ahora está controlado por los oligarcas. A los expertos y consultores políticos les cuesta entenderlo. Pero la gente ha captado el mensaje.

Miles, decenas de miles de personas acuden a nuestros mítines y mandan contribuciones de cinco o de diez dólares porque han entendido que, si todos damos lo que podemos, a lo mejor somos capaces de ganar a los multimillonarios”.

Soy tan serio como dicen. No me gustan las campañas simbólicas. Decidí presentar mi candidatura a la Presidencia porque creía que era necesario, porque creía que esta campaña podía traer una revolución política y porque creía que podíamos ganar. Lo hicimos en Burlington, lo hicimos en Vermont y lo estamos haciendo en todo el país.

El cambio está en marcha, aun cuando parezca tenerlo todo en contra. Y el reconocimiento de los cambios que ya hemos realizado, de las victorias que ya hemos obtenido, nos inspira para luchar aún con más ahínco”.

Ahora no me siento solo. Hay muchas otras personas como yo, y nos estamos organizando”

Entre otros, los objetivos establecidos son: fijar un salario mínimo de 15 dólares por hora, crear programas laborales que aborden el desempleo estructural, tener un sistema de sanidad universal, lograr una educación universitaria gratuita, para renovar nuestras ciudades, reconstruir nuestras infraestructuras, generar millones de puestos de trabajo, reformar con equidad y humanidad un sistema de justicia penal destrozado y racista e introducir una amplia reforma inmigratoria que permita el acceso a la ciudadanía.

“Esta gran nación y su gobierno pertenecen a todo el pueblo, no sólo a un puñado de multimillonarios, sus súper comités de acción política y sus cabilderos”, asegura el candidato.

“No podemos permitir que los multimillonarios utilicen su dinero y sus medios de información para manipularnos y dividirnos. Ha llegado la hora de que millones de familias trabajadoras –negras y blancas, latinas e indias, homosexuales y heterosexuales– se unan, revitalicen la democracia estadounidense, acaben con el colapso de la clase media y se aseguren de que nuestros hijos y nietos puedan disfrutar de un nivel de vida que les aporte salud, prosperidad, seguridad y alegría, y de que una vez más Estados Unidos se convierta en el líder mundial en la lucha por la economía y la justicia social, la calidad medioambiental y un mundo en paz”.

“Ha llegado la hora de convertir Estados Unidos en el país que la inmensa mayoría de la gente quiere que sea. Hará falta una revolución política para lograr este cambio. Pero las experiencias que relato en este libro me han enseñado que las revoluciones políticas son posibles (…) Las hacen los trabajadores que ven su trabajo amenazado, los estudiantes ahogados por las deudas, los jubilados con ingresos fijos, los bichos raros que entienden que ya basta y que entienden que deben organizarse, hacer campaña y votar por algo mejor. Cuando estamos unidos, no hay nada, absolutamente nada, que no podamos lograr”, concluye.

“Un Outsider hacia la Casa Blanca” de Bernie Sanders se encuentra disponible a la venta en la página de editorial Akal México, más datos en http://www.akal.mx/

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