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Orfeo abre el Festival del Centro Histórico de la Ciudad de México

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La Opera de Bellas Artes, que protagonizan Josué Cerón y Leticia de Altamirano, enmarca el 450 aniversario del compositor Claudio Monteverdi

Por Martha López Huan

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La Opera de Bellas Artes abre la XXXIII edición del Festival del Centro Histórico de la Ciudad de México con la obra Orfeo para conmemorar el 450 aniversario del natalicio del compositor italiano Claudio Monteverdi.

–Es un evento especial, porque además celebramos los 410 años del estreno de la obra y los 50 años del estreno de la orquestación realizada por el maestro italiano Bruno Maderna –indicaron los organizadores.

Como informamos oportunamente, durante la visita del cantante de ópera Josué Cerón a Mérida, para participar en los eventos de Capital Americana de la Cultura, la fábula pastoral se realiza en dos partes y se basa en el antiguo mito griego de Orfeo, quien intenta rescatar a su difunta amada Eurídice del mundo de los muertos.

Bajo la dirección concertadora de Guido María Guida y gestualidad y trazo escénico de Yuriria Fanjul, el elenco lo conforman Josué Cerón (Orfeo); Leticia de Altamirano (La Música, Eurídice, La Esperanza, Eco); Rosario Aguilar (Una ninfa, un espíritu); Rosa Muñoz (Una ninfa, mensajera, Proserpina); Enrique Guzmán (Un pastor, un espíritu, Apolo); Oscar Velázquez (Un pastor, Plutón); y Rodrigo Urrutia (Un pastor, Caronte).

La obra se presentó en dos funciones especiales: el jueves 30 de marzo, durante la inauguración del Festival del Centro Histórico de la Ciudad de México, y el domingo 2 de abril en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.

En la ópera participan el Coro y Orquesta del Teatro de Bellas Artes, con la dirección huésped del coro del maestro Pablo Varela y la asistencia musical de Vladimir Sagaydo.

La primera presentación de la obra de Claudio Monteverdi y libreto en italiano de Alessandro Striggio El Joven se realizó en la Academia degl’Invaghiti de Mantua, en febrero de 1607.

Es uno de los primeros trabajos reconocidos en la historia de la música como ópera propiamente dicha, y su estreno moderno fue en París, en 1904, en una versión para concierto.

La elaboración musicológica y orquestación con que se presenta en el Palacio de Bellas Artes fue realizada por el compositor italiano Bruno Maderna en 1967.

Los protagonistas de Orfeo, Leticia de Altamirano, Sergio Vela, Yuriria Fanjul, el director Guido María Guida, Josué Cerón y Pablo Varela. (Foto de José Silva)
Los protagonistas de Orfeo, Leticia de Altamirano, Sergio Vela, Yuriria Fanjul, el director Guido María Guida, Josué Cerón y Pablo Varela. (Foto de José Silva)

EL MITO DE ORFEO

Orfeo se basa en uno de los pasajes más recordados de la mitología griega: el mito de Orfeo, músico e inventor de la lira y la cítara en honor a las nueve musas.

Acompañó a los argonautas en su búsqueda del vellocino de oro, y con su música ayudó a esquivar el canto de las sirenas que atraía a los marineros a la muerte.

Sin embargo, en el drama, que ha inspirado a numerosos artistas a lo largo de la historia de la humanidad, prevalece el hecho de la imposibilidad del amor.

La muerte de su esposa Eurídice, mordida por una serpiente, obligó a Orfeo a descender al inframundo en busca del favor de Hades para regresarla viva.

Haciendo uso de su talento, Orfeo logró que Caronte, el barquero de la muerte, lo presentara ante Hades y Perséfone.

Más adelante, también su música y canto lo ayudaron a dormir a Cerbero, bestia de tres cabezas del dios del inframundo, y persuadió a los tres jueces de los muertos para dejarlo seguir su camino.

Conmovido por el amor de Orfeo hacia Eurídice, Hades accede a devolvérsela con una condición: al momento de salir hacia el mundo terrenal, deberá llevar a su esposa de la mano y no mirar hacia atrás hasta que los rayos del sol la hayan bañado completamente.

Orfeo, junto con su esposa, emprenden el camino de vuelta a casa y poco antes de que el sol hubiera cubierto por completo el cuerpo de Eurídice, Orfeo da media vuelta y la mira, por lo cual ella se desvanece ante sus ojos y la pierde por segunda ocasión y para siempre.

En los bosques de Tracia, Orfeo llora a su amada perdida, y Eco lo secunda en su lamento. El dios Apolo desciende de los cielos y le ofrece a Orfeo la inmortalidad.

Ascienden juntos a las alturas, desde donde Orfeo podrá contemplar a su amada Eurídice por toda la eternidad.

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