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La Serpiente Lunar llega esplendorosa al Castillo de Chichén Itzá

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El matemático mexicano Eddie Salazar Gamboa se siente feliz de comprobar que sus cálculos resultaron exactos, igual que hace 26 años 

 

El Castillo de Chichén Itzá registró la madrugada de este domingo, uno de los fenómenos arqueo-astronómicos de belleza indescriptible: la bajada de la Serpiente Lunar, descubierta el 5 de abril de 1993 por los mexicanos arqueólogo Víctor Segovia Pinto y matemático Eddie Salazar Gamboa.

La magia que se percibía en el lugar, gracias al intenso color plata que bañaba la zona arqueológica de Chichén Itzá, aumentó con la llegada del sacerdote maya Tiburcio Can May, quien a las 2:30 de la madrugada inició un ritual especial para pedir permiso a Uh (la Luna), los aluxes y otros dioses de esa cultura milenaria.

–Fueron tan generosos que abrieron sus brazos para recibir bendiciones y darnos permiso para ver el descenso de la Serpiente Lunar, pero a cambio nos pidieron hacer un llamado a la humanidad: que luchen por la paz –explica a EFE el sacerdote, quien el próximo 17 de diciembre viajará a Rusia para recibir el Solsticio de Invierno que se registrará el 21 de ese mes. 

Ataviado de blanco, con paliacate rojo y mandil de rayas azules, a la usanza de los mayas macehuales, don Tiburcio emprendió un ritual hacia los cuatro puntos cardinales, con aluxes y jaguares de madera, así como velas de colores y bebidas para los dioses servidas en pequeñas jícaras.

El olor a copal inundó la alfarda nor-oeste del Castillo de Chichén Itzá, donde la Serpiente Lunar llegó resplandeciente y “coqueta” con su vestido de plata, cautivando a algunos custodios del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y algunos turistas de Australia, Estados Unidos y México.

–Me siento privilegiado de estar aquí en Chichén Itzá, conociendo un fenómeno arqueo-astronómico del cual poco se sabe en el mundo; es sorprendente, maravilloso y hermoso –cuenta a EFE Tomas Good, originario de Adelaide, Australia, acompañado de su familia. 

El custodio José Keb Cetina también se maravilló: “nunca en estos 20 años que tengo trabajando en la zona arqueológica había visto una Luna tan hermosa y un fenómeno tan preciso”.

Para Eddie Salazar Gamboa, quien calculó la fecha y hora exacta del fenómeno de 1990 a 2036, asegura que la presencia “vigorizante” de la Serpiente Lunar en el Castillo, considerado desde 2007 una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno, lo llena de felicidad y alegría.

“Me siento inmensamente feliz y una gran satisfacción al comprobar que mis cálculos fueron exactos, igual que hace 26 años”, agrega el escritor e investigador de la astronomía maya.

El fenómeno de la Serpiente Lunar se registra dos veces al año, “puede ser de abril a mayo o de septiembre a octubre, como en esta ocasión que la diosa maya de la Luna, Uh, baja para agradecer la llegada de las lluvias y las buenas cosechas”.

Es la inversa de lo que se registra con el Sol en marzo, cuando Kukulcán llega al Castillo para besar la Tierra y fertilizarla, o en septiembre.

Sobre la belleza indescriptible del fenómeno arqueo-astronómico, el matemático de 73 años de edad asegura que se debe a muchos factores, “desde la presencia de las pléyades en el cenit del Castillo y las hermosas constelaciones, como Orión, hasta el sonido del viento que recorre el lugar o el canto de alguna ave, especialmente de los pavos de monte o un pavo real”.

Cuando la Serpiente Lunar de Otoño se empieza a formar, el Castillo de Chichén Itzá tiene un marco glorioso de estrellas que van desapareciendo a medida que la Luna forma siete triángulos Isósceles, igual que cuando desciende Kukulcán.

“Las estrellas desaparecen porque la Tierra da una rotación de 360 grados en 24 horas y en una hora recorre 15 grados, eso produce un efecto mágico que parece que el cielo se mueve de Este a Oeste”, explica el científico y catedrático del Instituto Tecnológico de Mérida.

Sin duda, “este 13 de octubre de 2019 comprobamos el conocimiento perfecto que tenían los mayas en la astronomía y que algunas veces sólo estaba al alcance de los sacerdotes, príncipes y reyes”, precisa.

Para el matemático mexicano, la interpretación de la Serpiente Lunar de Otoño es fácil, “porque en el universo en general hay una dualidad, tanto en negativo como en positivo, luz y obscuridad, femenino y masculino. En este caso, si en el Castillo de Chichén se registra el descenso de Kukulcán, tiene que aparecer una Serpiente de luz”.

Los siete triángulos de luz que se formaron perfectamente a las 5:20 de la madrugada fueron desapareciendo de abajo hacia arriba, “es decir, la serpiente vuelve a ascender después de bajar los nueve niveles del inframundo”.

El fenómeno desapareció a las 5:46 de la madrugada, “como confirmando que la Luna de octubre es la más hermosa de todas”.

“Los mayas tenían 13 niveles de cielo y nueve del inframundo”, precisa el matemático que estudia otras culturas, como la egipcia y babilónica, pero el tono alegre de su voz aumenta cuando explica que pocas veces se puede observar la Serpiente Lunar de Otoño, “a veces no baja por la presencia de Frentes Fríos, nortes o huracanes”.

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