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Kin marca su presencia en el Observatorio Cenital de Acanceh

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El fenómeno arqueo astronómico que se registra dos veces al año pasa inadvertido para los habitantes y especialistas

Por Martha López Huan

Entrada al Observatorio Cenital de Acanceh que registra dos veces al año el paso del Astro Rey en el Cenit. (Martha López Huan)

Kin, el dios Sol de los mayas, marcó su paso en el Cenit ocupando el lugar más alto en el cielo, pero dejando sus potentes rayos en la tierra, “robando” por algunos minutos las sombras de los edificios y las personas.

Desde el Observatorio Cenital ubicado en medio un fraccionamiento del municipio de Acanceh, Yucatán, este 22 de mayo se registró el fenómeno solar que sólo es perceptible en regiones situadas en el Sur del Trópico de Cáncer y el Norte del Trópico de Capricornio.

El paso del Sol en el Cenit ocurre sólo dos veces al año, en el caso de Yucatán se registró este 22 de mayo y la próxima vez será el 18 de julio cuando no se proyecte ninguna sombra lateral al medio día.

La fecha y hora difiere por la latitud debido a la inclinación de la Tierra.

Por ejemplo, en Campeche, el paso del Sol en el Cenit se registró el 17 de mayo pasado y la segunda fecha será el 27 de julio.

Muchos desconocen este fenómeno que irradia energía y la subestiman pensando que en el equinoccio de Primavera el Sol está en su máxima potencia y acuden a las zonas arqueológicas para cargarse de energía.

El paso Cenital es el momento justo en que llega la máxima energía del Sol a la Tierra, porque sus rayos caen como plomo, en forma directa y vertical, en cambio durante los equinoccios sólo de forma horizontal.

Este es el momento en que la gente debe acudir a cargarse de energía.

Los rayos del Sol caen como plomo sobre la cabeza del joven Rigel, quien se puso como modelo para comprobar que este 22 de mayo fue un día sin sombra debido al paso del Sol en el Cenit. La imagen de la periodista Martha López Huan se tomó desde la parte superior del Observatorio Cenital de Acanceh.

El Observatorio Cenital de Acanceh, al cuidado y protección del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), único en su tipo en la Península de Yucatán construido por los mayas en el periodo Clásico según investigaciones de la antropóloga Beatriz Quintal Suaste, registró el paso del del Sol de las 12:55 a las 13:05 horas.

Se cree, que en Mayapán, Chichén Itzá y Dzibilchaltún hay bóvedas astronómicas como las que construyeron otras culturas en el centro de México, pero hasta ahora no se ha demostrado la existencia de otro Observatorio Cenital.

Sólo en Monte Albán y Teotihuacán hay bóvedas que se iluminan por chorro de luz que regala el Sol durante su paso en el Cenit.

EL FENOMENO DEL PASO DEL SOL EN EL CENIT

El fenómeno arqueo astronómico del paso del Sol en el Cenit, registrado en un edificio pequeño con escalinatas que conducen a una especie de bóveda circular con puerta cuadrada, pasa inadvertido para los descendientes de los mayas.

Vista desde el interior de la bóveda u Observatorio Cenital de Acanceh. (Martha López Huan)

 

Aunque viven a unos metros del lugar, los habitantes desconocen lo que sucedía en el interior de ese edificio, que a simple vista es bonito y muestra tres fases de ocupación, como el periodo Clásico.

Adentro, se observó que algunas nubes querían impedir el registro del Astro Rey, quien se impuso y derramó sus potentes rayos de luz en forma vertical en el interior del edificio circular, al que en la era prehispánica sólo tenían acceso los sacerdotes y astrónomos mayas para predecir las actividades agrícolas.

El fenómeno del paso Cenital se podrá observar este lunes 23 de mayo en el Castillo de la Serpiente Emplumada en Chichén Itzá, ya que el edificio se quedará “sin sombra”.
De acuerdo con especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia ese día no se proyectarán sombras en objetos verticales, ya que el Sol caerá como plomo sobre las cabezas.

Antaño, el sacerdote astrónomo llamado Ah Kin, tenía la encomienda de definir el momento exacto en que iniciaban los cambios de estación y el ciclo de siembra, por eso el Sol era clave a través de los diversos movimientos en la bóveda celeste.
El paso del Sol por el Cenit estaba asociado a los ciclos de la lluvia y la fertilidad de la tierra.

En el interior de la cámara u Observatorio Cenital de Acanche sólo cabía una persona, por el estrecho espacio, cuya profundidad actual es de 1.92 a 1.97 metros.
De acuerdo con los estudios de la antropóloga Beatriz Quintal Suaste, desde el piso de la cámara a su parte más alta habría medido de tres a cuatro metros, pero sólo se pudo reconstruir 1.97 metros.

El único acceso a la cámara era una abertura de 40 centímetros de ancho por 1.97 metros de altura.

Los trabajos de rescate en la zona arqueológica de Acanceh comenzaron en 2002, donde encontraron indicios de esa cámara astronómica.

El Observatorio Cenital se rescató después de siete años de trabajo y en el interior se encontraron dos sartenejas y una ofrenda, por lo que esos depósitos de agua permitían el registro del reflejo luminoso que marcaba el momento exacto en que el Sol pasaba justo sobre las cabezas.
Al Observatorio Cenital se accedía por un edificio construido en el Clásico Tardío, pero funcionó hasta el Posclásico.
La estructura fue dañada parcialmente por saqueadores, pero rescatada por el equipo de la especialista del INAH, Beatriz Quintal Suaste.

Imagen tomada a las 12:55 del 22 de mayo de 2022 desde la parte superior del Observatorio Cenital de Acanceh, donde se puede observar que no hay sombras horizontales. (Martha López Huan)
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