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INAH rescatará la Plaza sur de Dzibilchaltún

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A fin de año, los visitantes loacales, nacionales y extranjeros podrán recorrer otras seis hectáreas  de la zona eco arqueológica para conocer templos, palacios y un juego de pelota

Por Martha López Huan 

Las arqueólogas Catalina Bolio Zapata, María Cepeda Kob y Elvia Zaldívar Rae en la Estructura 46 o Templo de ceremonias de la Plaza sur de la zona eco arqueológica de Dzibilchaltún. (Martha López Huan)

El Instituto Nacional de Antropología e Historia sorprenderá a los visitantes locales, nacionales y extranjeros: destinará 17 millones de pesos para trabajos de investigación, conservación y restauración de la Plaza sur de la zona eco arqueológica de Dzibilchaltún.

“Trabajaremos en esa zona de gran importancia cultural, como parte del Programa de Mejoramiento de Zonas Arqueológicas  (Promeza)”, dice el delegado del INAH en Yucatán, José Arturo Chab Cárdenas.

Los trabajos de investigación, conservación y restauración estarán a cargo de los arqueólogos Angel Góngora Salas e Iliana Ancona, quienes seguirán las líneas de investigación de su antecesor Rubén Maldonado.

Chab Cárdenas dijo que el área de visita de la zona eco arqueológica tiene 11.5 hectáreas y se incrementará a 16 a fin de año, cuando se abra al público la Plaza Sur que cuenta con templos ceremoniales y palacios con pasadizos y patios.

El delegado del Centro INAH Yucatán, José Arturo Chab Cárdenas, da detalles de los trabajos que se realizarán en la Plaza sur de la zona eco arqueológica de Dzibilchaltún. (Martha López Huan)

Con los recursos de Promeza también se realizan trabajos de consolidación en la zona eco arqueológica, considerado parque nacional por su riqueza botánica endémica.

 En la Plaza Sur trabajan las jóvenes arqueólogas María Cepeda Kob y Catalina Bolio Zapata, quienes con el apoyo de la cabo Sully Sosa Ordaz darán esplendor a la Estructura 46, un majestuoso centro ceremonial; la Estructura 56, de tipo habitacional, y la Estructura 55, un edificio tipo palacio con múltiples entradas, pasadizos y patios.

“Este lugar estaba destinado sólo para la élite maya”, explicó María Cepeda Kob, durante un recorrido por cada edificio, cuya arquitectura aún es visible y hermosa, a pesar de estar protegida por la selva baja de Yucatán.

La Estructura 46 o templo ceremonial de Dzibilchatún, que mide 70 metros de largo, 35 de ancho y 12 de alto, está en la Plaza sur y nunca ha estado abierto al público.

Ese edificio es un basamento con tres cuerpos que fue utilizado como templo por los mayas prehispánicos, incluso hay estructuras que sugieren que tuvo mascarones en una etapa anterior.

En ese edificio se realizaron trabajos en 1998-99 y en las temporadas 2000-01, 2018 y 2019.

En la temporada 2022, el objetivo es terminar de levantar parte de la escalinata principal, consolidar los muros y la liberar el muro Este, que es parte de la facha posterior.

Atrás de ese majestuoso edificio se encuentra un pequeño juego de pelota, “no todos tenían aros”, aclaró la arqueóloga Catalina Bolio Zapata quien también trabaja en el sitio.

“En el área maya de Yucatán se han reportado diversos modelos de juegos de pelota, pero la característica principal son las estructuras paralelas donde los jugadores rebotaban el esférico de un lugar a otro y seguramente el tablero tenía un material perecedero, por eso aquí no hay aros”, indicó.

La cercanía del juego de pelota con el cenote Xlacah confirma la relación directa entre uno y otro con el mundo místico de los mayas, sobre la vida y la muerte.

“Para los mayas, el juego de pelota representa el ciclo de la vida”, explicó la investigadora que brindó más detalles del Proyecto de la Plaza sur de Dzibilchaltún que cuenta con la Estructura 44, la más larga de Mesoamérica.

ESTRUCTURA GEMELA DEL TEMPLO DE LAS SIETE MUÑECAS 

La arqueóloga Elvia Zaldívar Rae, quien trabaja en el Sacbé 2, que tiene 19 metros de largo, de la zona eco arqueológica de Dzibilchaltún. (Martha López Huan)

Otra de las áreas que el público podrá conocer a fin de año en la zona eco arqueológica de Dzibilchaltún es el Sacbé 2, de 19 metros de ancho, que conduce al Templo Parado.

“Un kilómetro y medio después, el Sacbé 2 te lleva a la estructura gemela del Templo de las Siete Muñecas, esperamos poder llegar hasta ese lugar que se encuentra en medio de la selva baja”, explicó la arqueóloga Elvia Zaldívar Rae.

El Sacbé 2 es uno de los más largos de Dzibilchaltún: corre desde el Templo de las Siete Muñecas en dirección Este-Oeste a la estructura gemela, “hasta el momento se ha trabajado un pequeño tramo que va del Sacbé 3 que es el cruce de la Plaza central hasta la Estructura 57 conocida como el Templo parado”.

“El objetivo de estos trabajos es continuar la liberación del Sacbé 2 hasta llegar al edificio gemelo de las Siete Muñecas, porque ahí nunca se ha trabajado, ni se ha liberado”, indicó la investigadora.

UN PERSONAJE PECULIAR: EL CABO SULY SOSA ORDAZ 

Entre el romerío que se registra en la Plaza sur de Dibilchaltún, entre arqueólogos, trabajadores y investigadores, destaca un personaje: el cabo Suly Sosa Ordaz, una mujer valiente que deshierba, quita piedras, transporta personas y realiza todo lo que se requiere para apoyar a los especialistas en el trabajo de campo.

Originaria de Kikteil, comisaría de Mérida, Suly está atenta a las necesidades de los especialistas.

“Ese es mi trabajo”, dijo sonriendo y agrega que está agradecida con el arqueólogo Angel Góngora Salas, “porque me volvió a contratar para trabajar en su proyecto de la Plaza sur de Dzibilchaltún”, que se ocupó y desarrolló en el 771 al 871 d.C.

El cabo Suly Sosa Ordaz, una mujer que realiza sin ningún problema el arduo trabajo que antes sólo hacían los hombres en las zonas arqueológicas. (Martha López Huan)

El arqueólogo Angel Góngora Salas, director del Proyecto Dzibilchaltún en coordinación con Iliana Ancona de la Sección de Arqueología del Centro INAH Yucatán. (Martha López Huan)
El Sabcé 2 de Dzibilchaltún conduce al Templo Parado, aunque el proyecto final será llegar al templo gemelo de las Siete Muñecas. (Martha López Huan)
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