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 “El 174 aniversario de la Guerra de Castas se debe celebrar con la verdad”

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El historiador Adolfo Camilo Góngora López aclara que el evento bélico fue contra la esclavitud, robo de tierras, violación de mujeres y la miseria en la que los tenían los criollos españoles y mestizos.- María Uicab, una de las jefas rebeldes asesinada por los europeos

 Por Martha López Huan

El historiador y poeta y catedrático jubilado Adolfo Góngora López, quien tiene múltiples diplomas y reconocimientos obtenidos en más de 40 años de trayectoria, exige que se cuente la verdad sobre la Guerra de Castas. (Foto Martha López Huan)

A 174 años del levantamiento indígena maya registrado en Yucatán, el historiador yucateco Adolfo Camilo Góngora López pide no confundir la Guerra de Castas con el levantamiento de Jacinto Can Ek, “eso fue otra cosa y se registró en 1761”.

“Ese fue primer levantamiento de los indios mayas rebeldes, pero Jacinto Can Ek fue aplastado brutalmente y todo acabó con su ejecución en la Plaza Grande de Mérida, donde fue desmembrado tipo ejecución de la Edad Media”, explicó el también poeta de 70 años de edad.

El historiador aclaró que la Guerra de Castas se registró en 1847, “pero no fue una guerra de castas, porque en Yucatán no hay castas, fue una guerra de rebelión de los indígenas apodados los Cruzo´ob contra los españoles, mestizos, criollos e incluso algunos mayas”.

Góngora López dijo que el nombre correcto del evento bélico, que tardó 54 años pues comenzó en 1874 y terminó en 1901, debe ser Guerra Social o Rebelión maya.

En esa época, la Península era toda Yucatán y los mayas se levantaron cansados de la esclavitud, robo de tierras, violación de sus mujeres y la miseria en la que los tenían los criollos, españoles y mestizos”.

“No sólo Campeche y Quintana Roo pertenecían a Yucatán, porque una parte de Belice y la parte norte de Guatemala, por donde está Tikal, eran de esta entidad”, informó.

Después de la Guerra de Castas, “el tirano Porfirio Díaz divide Yucatán y sólo deja un pedacito, antes teníamos más de 200 mil kilómetros y hoy apenas tenemos 39 mil”.

El historiador comentó que la Guerra de Castas dejó de 250 mil a 300 mil muertos en la Península de Yucatán “y la gente rica huyó a Cuba, Comayagua (Honduras), a Ciudad de México y otros estados, pero los más ricos se fueron a Estados Unidos y España”.

EL FIN DE LA GUERRA

La iglesia San Francisco de Asís de Sacalaca, Quintana Roo, a la que sólo podían ingresar los indígenas mayas, forma parte del contingente que se rebeló contra los españoles, los criollos y mestizos. (Foto Martha López Huan)

La Guerra de Castas la extinguió el entonces presidente de México, Porfirio Díaz, “mandando a sus peores asesinos, como Victoriano Huerta ´El Chacal´, el que mató a Madero, también llegó Mondragón y el general Bravo que le pone sus nombre a la capital rebelde Chan Santa Cruz (Pequeña Santa Cruz en lengua maya) y queda como Chan Santa Cruz de Bravo.

El nombre cambia a Felipe Carrillo Puerto en 1936 cuando el general Cárdenas es presidente.

Actualmente se sigue llamando así, “es una ciudad grande, que se ubica rumbo a Chetumal”.

El historiador y poeta consideró que la Guerra de Castas nunca se conmemora en forma oficial, “se debe celebrar diciendo la verdad, pero la historia de México está incrustada de muchas mentiras hasta en los libros oficiales y en los privados, más”.

Cuando termina la Guerra de Castas, “Porfirio Díaz nos quita Quintana Roo con el pretexto de perseguir a los últimos rebeldes y convierte al vecino Estado en un territorio. En tiempos de Echeverría, en 1792, se convierte en Estado libre y soberano”.

Campeche se separa de Yucatán en 1857-1858.

“Su separación era inevitable, porque la mayoría de los gobernadores eran campechanos. Cuando todos eran yucatecos se peleaban por el comercio y Campeche tenía el principal puerto del Sureste”, explicó el historiador con 40 años de trayectoria.

Yucatán no tenía puerto y al separarse, crea el primero en Sisal y después Progreso, “que se ha convertido en el más importante del Estado”.

–¿Quiénes son los verdaderos protagonistas de la Guerra de Castas? –preguntamos.

–Fueron Jacinto Pat, Cecilio Chi fue el más radical, Venancio Pec, Florentino Balam y Marco Antonio Ay, quien fue al primero que fusilan en Valladolid y entonces estalla el levantamiento –respondió.

Todos ellos eran caciques de los pueblos indígenas y tenía el control sobre la raza maya, “no que eran de esos indígenas que no tenían que comer. No, tenían cierto poder, ranchitos, casas y eran escuchados y obedecidos por las masas campesinas que luego formaron los Cruzo´ob en la mal llamada Guerra de Castas”.

El historiador señaló que el dolor del pueblo maya comenzó desde que Hernán Cortés pisó Cozumel para iniciar la Conquista en México y después llegaron los Montejo a Yucatán para establecer las Encomiendas, que son hacienda de esclavos mayas.

“Primero crearon las Encomiendas, después Estancias y finalmente haciendas. Las encomiendas vienen desde la conquista, desde que los españoles pisan América y la implantan en todos lados”, dijo.

Sin embargo, señaló que no fue beneficioso para los indígenas mayas, “fue un plan perverso, porque le decían a los reyes católicos: ´majestades, vamos a crear encomiendas, ustedes como soberanos encomiéndenos a los indios y nosotros los vamos a educar, evangelizar y alimentar´, pero fue mentira, no hicieron nada de eso, los convirtieron en esclavos.

 

El historiador manifestó que la conquista del gran imperio azteca o mexicana comienza con la llegada de Hernán Cortés a Yucatán, “aunque antes ya habían venido otros españoles: Juan de Grijalva, Francisco Hernández de Córdova y Juan Ponce de León, creo que fue en 1517-1516”.

Antes de esos, una expedición española que salió de Panamá en 1509 para irse en barco hasta lo que es hoy República Dominicana, naufraga en el Canal de Yucatán y sobreviven ocho españoles, de los que al final solo quedan dos: Gonzalo Guerrero y el seminarista Jerónimo de Aguilar.

El primero se casó con la princesa Zazil-Há, hija del cacique  Na Chan Can de Chetumal, con quien procrea tres hijos, “los primeros mestizos de México y creo que de América”.

De Aguilar, por su condición de seminarista no se quiere casar ni tener como concubina a ninguna mujer maya.

Varios años después (10 de febrero de 1519), viene Cortés a conquistar estas tierras, supuestamente a crear el mestizaje no casándose con mujeres indígenas, porque las violaban aunque al final sí contraían nupcias, pero ya Gonzalo Guerrero se había adelantado con lo del mestizaje.

Luego llegan los Montejo a conquistar Yucatán, “al enterarse, Gonzalo Guerrero les manda una carta donde les advierte que, aunque es español como ellos, no vino a conquistar y peleará a muerte para defender a los mayas y cumple”.

Muere pelando contra los conquistadores de su propia raza.

“Las cartas están en el archivo de Indias en Sevilla, las leí cuando tuve oportunidad de ir, también están en los libros de historia”, aseveró.

Yucatán ha destacado en la historia, fue el primero en registrar el mestizaje, en tener una guerra civil rebelde que fue la Guerra de Castas contra los conquistadores y fue el primer y único Estado que se separó de la República Mexicana, formando una nación independiente” el 1 de octubre de 1841.

Yucatán fue el primer Estado socialista, comunista en tiempos de Salvador Alvarado y Felipe Carrillo Puerto, “también fue el primero en iniciar el feminismo en México, gracias al general Alvarado”.

Los turistas nacionales y extranjeros acuden a visitar las iglesias de Sacalaca, Quintana Roo, donde queda huella de la Guerra de Castas. (Foto Martha López Huan)

El investigador precisó que Yucatán ha sido el paladín, “desde estas tierras se iniciaron todos los cambios que han sucedido en México y no se valora, pero hay que leerlo y decirlo. En mis conferencias lo digo todo y nadie me ha replicado nada hasta ahora”.

Este 2021 se debe celebrar el aniversario de la Guerra de Castas con la verdad, porque los indígenas mayas no pelearon para derrocar sus castas, “en Yucatán no hay  castas, sólo en la India. En México, hay razas y mestizaje, incluso hay raza negra que se mezcló con los habitantes de esta entidad”.

En Yucatán se hicieron leyes “para que no se mezclen, por ejemplo, si se casaba una yucateca con un negro o mestizo, el hijo quedaba esclavo”.

Góngora López mencionó a María Uicab, una de las jefas rebeldes que luchó con los mayas.

Finalmente dijo que seis o siete zonas mayas, como Xocén, Tihosuco, Sacalaca y Felipe Carrillo Puerto fueron baluartes de la Guerra Civil, “ahora, en sus comunidades tienen templos o centros ceremoniales donde se puede entrar sin zapatos. No cobran, pero el visitante debe llevar frijol, arroz o cualquier alimento”.

En Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo, están las cruces parlantes de los Cruzo´ob y en Xocén, Yucatán, un santuario de la Cruz Tun.

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