Cultura y Espectáculos, Nacional

Eduardo Matos Moctezuma celebrará 80 años de vida

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El INAH realizará este jueves 10 de diciembre, a las 18 horas, un conservatorio digital para recrear la fructífera vida del arqueólogo mexicano

El Colegio Nacional llevará a cabo el conversatorio digital “Eduardo Matos Moctezuma: 80 años”, este jueves 10 de diciembre, a partir de las 18 horas, en el Facebook y el canal de YouTube.
El objetivo es que amigos y colegas del célebre investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quien nació el 11 de diciembre de 1940, recuerden sus anécdotas sobre su pasión por la arqueología del México antiguo.
Matos Moctezuma es el arqueólogo mexicano más reconocido internacionalmente, cuyo nombre será ineludible cuando se traten los grandes descubrimientos de México de finales del siglo XX y albores del XXI.
Uno de los secretos de su “eterna juventud” podría ser ese ahínco por encontrarse a sí mismo en la búsqueda del pasado.
Aunque los logros académicos del investigador emérito del INAH son indiscutibles, la dimensión de este personaje no puede comprenderse sin su papel de gran divulgador.
Como pocos intelectuales, Eduardo Matos puede preciarse de tener una legión de seguidores, cientos, quizás, varios miles —sin necesidad de redes sociales— que lo reconocen en la calle y a quienes ha acercado de manera amena el México prehispánico.

Desde sus excavaciones en el Templo Mayor de Tenochtitlan, comprendió la importancia de informar sobre lo que ocurría en ese mítico espacio, contando los avances a toda la población, al igual que lo hacía con reyes, jefes de Estado, premios Nobel o luminarias de la farándula.

Ese anecdotario acumulado lo pone a disposición de todo aquel que lo quiera, compartiéndolo de viva voz en conferencias o escribiendo en las páginas de la revista Arqueología Mexicana, sin jamás censurarse por la incorrección política, al recordar, por ejemplo, cuando se marchó de un congreso local ante la impuntualidad de los legisladores.
Si hay algo que distingue al maestro es “su gusto enfermizo por la puntualidad”, como bien apunta su discípulo, el arqueólogo Leonardo López Luján, director del Proyecto Templo Mayor (PTM).
Para no extenderse en un currículo que puede ser interminable, Eduardo Matos es maestro en Ciencias Antropológicas, con especialidad en Arqueología, por la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), instituciones con las que realizó investigaciones en sitios arqueológicos como Tepeapulco, Bonampak, Comalcalco, Cholula, Coacalco, Tlatelolco, Tula y Teotihuacan.

Ha sido director de los Museos Nacional de Antropología y del Templo Mayor, presidente del Consejo de Arqueología del INAH y titular del PTM, del que fue fundador al igual que del Programa de Arqueología Urbana (PAU).

Además, su nombre aparece en cerca de 500 fichas bibliográficas, ya sea como autor o coautor de libros, artículos, introducciones, prólogos, presentaciones, reseñas, críticas, catálogos y guías.
Ha merecido varios honoris causa de parte de las universidades más prestigiosas del orbe, y es miembro emérito del INAH, de El Colegio Nacional y del Seminario de Cultura Mexicana, entre otras señeras instituciones.

Pero, como ha referido el autor de Muerte a filo de obsidiana —título que lo catapultó—, la vocación no es siempre un camino definido.
Por la mente de un joven Eduardo Matos cruzó la idea de destinar sus días a la arquitectura e, incluso, al tratamiento de los animales, sí, la veterinaria fue una de las cartas que llegó a barajar en plena incertidumbre vocacional; pero un libro le cambió la vida: Dioses, tumbas y sabios, del alemán C. W. Ceram.

Su madre —como él ha dicho— hizo un último intento de disuasión para que a la par de sus cursos en la ENAH, por las mañanas estudiara en la Escuela Bancaria y Comercial. Y no se dejó persuadir:

“El mismo amigo que me había dado a leer el libro de Dioses, tumbas y sabios, Luis Alberto Vargas, médico y antropólogo muy reconocido, me dio uno de los mejores consejos: Lo más probable es que te mueras de hambre, pero feliz”.

Eduardo Matos confiesa que, si hubiera tomado otro camino, habría sido el del poeta, “pues siempre he admirado su soledad y vida interior”. Como ya lo decía su estimado Rainer Maria Rilke, en su Carta 7 a un jovenpoeta (que valga decir es su preferida):

“La gente (con la ayuda de los convencionalismos) lo tiene todo resuelto de la forma más fácil, siguiendo el aspecto más fácil de lo fácil; pero está claro que nosotros debemos mantenernos en lo difícil y pesado: todo lo vivo se sujeta a ello, todo en la naturaleza crece y se defiende según su índole propia y se convierte en un ser particular, intenta serlo a cualquier precio y contra toda oposición”.

El libro más personal de Matos Moctezuma es Arqueología de un arqueólogo, el cual apareció originalmente como Los rompimientos del centauro.
En sus páginas, como un profesional que excava en su vida, capa a capa va relevando los momentos que fueron marcando su trayectoria, sus miedos e influencias.

En esa obra, editada por la ENAH, el reconocido investigador concluye que la cuarta y quinta capas de su vida están vinculadas.

Desde hace un tiempo ha luchado por deshacerse de lo superfluo, con miras a lo que llegará irremediablemente a todos: la muerte. Como expresa en un pensamiento dedicado a sus hijos:

“Cuando ya sea ceniza, heredarás mi cuerpo. Nada más puedo dejarte, puesto que nada más tengo. Heredarás mis tardes, heredaras el viento, heredarás mi carne, heredarás mi aliento. Te dejaré mi poseía con un pedazo de tiempo…”.

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