Cultura y Espectáculos, Nacional

Cha´ka y Chechén, la historia de dos príncipes mayas convertidos en árboles 

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Actualmente se encuentran juntos en las selvas bajas de Yucatán, Campeche y Quintana Roo

 

Por Martha López Huan 

 

En la Península de Yucatán, rica en leyendas y zonas arqueológicas que alguna vez albergaron a reyes mayas, se cuenta una historia de dos príncipes llamados Kinich y Tizic que al morir por el amor de la princesa Nicté Há fueron convertidos en árboles.

“La historia de los árboles Cha´ká y Chenché surge hace miles años cuando los príncipes se disputaban el amor de la diosa-princesa, se pelearon y los dos se mataron, entonces los dioses les devolvieron la vida con una condición: que uno esté siempre junto al otro”, manifestó don Felipe Dzib Bacab, presidente de la Cooperativa Beel Aakalché, en El Cedral, Quintana Roo.

Al desgranar la historia de Kinich, el príncipe amable y bondadoso, que era respetado en todo el reino y de Tizic, que era temido por su corazón frío e iracundo, don Felipe dijo que Chechén surgió como un árbol malo: “si te pones bajo su sombra y te pringa su resina te puedes quemar y su corteza te saca ronchas. Las quemaduras de ese árbol pueden ser de tercer grado”.

Sin embargo, los campesinos del pueblo maya conocen la cura: El antídoto de ese veneno que quema es la resina del Cha´ká, “inmediatamente te untas el jugo que sale de su corteza y sanas de forma mágica, como si nunca hubieras tenido nada”.

“La historia de los hermanos que vivieron juntos uno con otro se puede comprobar en las selvas bajas de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, donde podrán encontrar un Cha´ká junto a un Chechén”, indicó el ejidatario quintanarroense, mientras acariciaba al árbol bueno, cuyo tronco tenía una especie de piel sencilla color ocre, “incluso es medicinal”.

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