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Aprovechamiento integral del sargazo

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Un catedrático del Instituto Tecnológico de Mérida y varios alumnos dan a conocer un proyecto que producir insumos de alto valor agregado

Por Martha López Huan

 

El catedrático Gerardo Rivera Muñoz y un grupo de alumnos del Tecnológico de Mérida tienen propuestas para aprovechar el sargazo que llega a Yucatán y Quintana Roo. (Cortesía)

La grave contaminación visual y olfativa que se genera por la arribazón de sargazo en playas de Yucatán y Quintana Roo podrían desaparecer gracias al plan integral del profesor investigador del Instituto Tecnológico de Mérida (ITM), Gerardo Rivera Muñoz, y varios de sus alumnos.

–Tenemos un proyecto que se denomina Aprovechamiento integral del sargazo de arribazón mediante procesos biotecnológicos –explica el catedrático, adscrito al Departamento de Ingeniería Química y Bioquímica del ITM.

En entrevista exclusiva,  dice que la idea es usar el sargazo como fuente de carbono para producir insumos de alto valor agregado, como humectantes para la tierra, enraizadores, fertilizantes y antibióticos.

–El sargazo de arribazón es más que residuos y más que un desecho, es materia prima que sirve para generar insumos de alto valor agregado –insiste y muestra un mapa tecnológico en el que plantea un proceso de selección de algas para producir hidrocoloides, como el agar-agar, alginato y la carregina.

Aunque los hidrocoloides tienen un uso frecuente, ya que alginato le sirve a los dentistas para tomar moldes de placas y la carragenina para la elaboración de algunas gelatinas de gelificación rápida, Rivera Muñoz considera que se deben aprovechar más las especies de algas “que vienen con las revolturas del arribazón de sargazo”.

–Entre toda esa revoltura hay una que no se usa y es muy importante: el sargazo real, que es una macro alga que tiene alginato en alta concentración –agrega el científico y revela su interés en manejar la biomasa, “el residuo que quedaría de la extracción de los hidrocoloides, más la mezcla de pasto marino presentes en el sargazo de arribazón”.

Con eso harían una molienda para mezclar con los suelos y aprovechar la capacidad que tienen los hidrocoloides para retener agua “a fin de usarlo como acondicionador de la tierra para que se mantenga húmedo durante más tiempo y no sólo dos o tres horas después que el campesino riega por las mañanas”.

Sin afán de criticar, el investigador del Instituto Tecnológico de Mérida señala que la estrategia del gobierno estatal anterior de recolectar, seleccionar, enterrar y usar una parte para absorber la orina de los cerdos “no es la más adecuada: la inversión de ese recurso se pierde y genera problemas ecológicos”.

El sargazo que entierra puede entrar a un proceso de metanización que podría ser “peligroso si alguien de pronto tira un cerillo en la zona; esa situación podría ocasionar un incendio o explotación por la alta concentración de gases”.

Rivera Muñoz explica que otra opción es usar el material molido y llevarlo a un proceso de sacarización y romper la estructura de los polímetros para obtener azucares fermentables y usarlos en procesos de bioetanol o etanos de interés industrial.

Se pueden crear compuestos “que servirían para enraizar las plantas a fin de obtener frutos más grandes, aunque también podrían surgir fertilizantes y combustibles”.

MATERIA PRIMA EN LOS PUERTOS

El catedrático revela que junto con varios alumnos de Ingeniería Química y Bioquímica siguen trabajando con el sargazo que llega a las playas de Progreso, Telchac y Celestún “tenemos mucha materia prima, que afecta sobre manera al turismo que llega a esas zonas”.

Las playas con actividad turística en Yucatán y Quintana Roo, como Playa del Carmen, Cancún y Tulum se deben recolectar para evitar la contaminación visual y olfativa, “pero en sitios no acuden los visitantes no, debido a que el sargazo sirve para continuar la cadena alimenticia para cangrejos y otras especies”.

Rivera Muñoz, quien desde hace ocho años se dedica a investigar la biomasa del sargazo,  hace un llamado a los gobiernos de ambas entidades donde el problema es grave para apoyar los proyectos de los estudiantes con los que se obtendrían productos de altos valor agregado.

–Hemos estado trabajando con el sargazo, pues nuestro objetivo es tener bases biotecnológicas para aprovechar de manera sustentable el sargazo de arribazón y crear productos útiles para el campo, la industria y la medicina –precisa.

Los jóvenes y su mentor proponen una estrategia, “pero debe ser de manera conjunta con el gobierno y empresarios para acabar con el problema que afecta al turismo, a cambio obtendríamos productor de alto valor agregado”.

–Sabemos que cada día surgen proyectos, como la creación de bloques de sargazo, plafones, combustibles y hasta procesadoras para producir arena, pero aquí en el Tecnológico de Mérida tenemos un plan para usar las algas marinas en forma integral, incluso para crear penicilina, enraizadores, fertilizantes y humectantes a partir de los azúcares. No es lo mismo moler y enterrar que crear productos de alto valor agregado –dice.

Pide a los gobiernos y empresarios que dirijan su mirada al Instituto Tecnológico de Mérida, “donde el potencial de los chicos es grande, su capacidad y formación les da ventaja para crear procesos de interés industrial”.

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