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Al rescate de Palacios mayas en Kulubá

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Investigador del INAH emprenderá otra temporada de trabajo en el sitio descubierto hace 80 años

Por Martha López Huan

Kulubá cuenta con detalles arquitectónicos similares a los de Ek Balam y Chichén Itzá. (Martha López Huan)

El Palacio de los Mascarones y otros edificios que se mantienen de pie en la zona ecoarqueológica de Kulubá, ubicado a unos kilómetros de Tizimín, Yucatán, volverán a tener el esplendor de antaño, asegura el arqueólogo Alfredo Barrera Rubio, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

–Tenemos un plan para recuperar también la arquitectura del Palacio de los Chenes, el Palacio de las U y otros edificios situados en ese lugar mágico de los mayas –agrega.

La zona ecoarqueológica de Kulubá, que aún permanece escondida entre la selva baja y un rancho ganadero de Tizimín que desde el año pasado ya es propiedad del INAH, fue descubierta en diciembre de 1939 por el investigador estadounidense Wyllys Andrews.

Cuenta con tres núcleos principales, distribuidos entre cenotes tipo cuevas y rejolladas, “depresiones donde los mayas cultivaron cacao, en cuyo lecho hay pozos prehispánicos”, explica el investigador del INAH.

En el lugar, el visitante puede observar la reconstrucción de un fragmento del friso sur del Palacio de los Mascarones, protegido por una estructura de madera y paja, edificios con formas piramidales, basamentos habitacionales y construcciones menores asociadas, algunos se encuentran entre la selva baja y las rejolladas.

Mascarones que conservan colores originales en edificios habitacionales de Kulubá. (Martha López Huan)

Para los mayas, las rejolladas también eran consideradas portales del inframundo, como se puede observar en algunos edificios de Kulubá, cuya arquitectura, escultura y padrón de asentamiento reflejan la relación del cosmos y la naturaleza con los antiguos habitantes.

Aunque el sitio aún no está abierto al público, el visitante tiene acceso para observar y entrar al Palacio de los Mascarones, cuyos rasgos de la arquitectura del estilo Puuc Tardío, Chenes y Río Bec son visibles en cada parte de la estructura que estaba situado en medio de un rancho ganadero.

Barrera Rubio explica que actualmente hay tres núcleos principales, denominados A, B y C, “eso es lo más relevante del sitio que se extiende a nueve kilómetros cuadrados que incluye estructuras tipo habitacional y residencial distribuidas en el espacio circundante”.

Cada edificio muestra elementos de la cosmovisión, ideología y religión que compartían los antiguos habitantes con Ek Balam, la zona arqueológica número 17 abierta al público en Yucatán, ubicada también al Oriente del Estado.

Esos elementos compartidos se reflejan en el simbolismo de la decoración arquitectónica de varios edificios, “en los que se representan portadas del Monstruo de la Tierra o del inframundo en estilo Chenes”.

El Palacio de los Mascarones, ubicado en la zona arqueológica de Kulubá, pronto resplandecerá. (Martha López Huan)

Alfredo Barrera Rubio, investigador la región nororiente del Centro INAH Yucatán, explica que por la cerámica, obsidiana y técnica pictóricas Kulubá fue enclave de los itzáez de Chichén, aunque en el Clásico Tardío tuvo mucha interacción con Ek Balam.

Algunos de los edificios que se encuentran en Kulubá son del tipo galería, característicos de Chichén Itzá y otros sitios del nororiente de Yucatán construidos durante el Clásico Terminal y que se identificaron como indicadores de los cambios realizados durante la transición del Clásico Tardío al Terminal.

Kulubá tuvo una relación importante con las ciudades prehispánicas de Ek Balam y Chichén, principalmente con los Itzáes, ya que se formaba parte de su red de comercio y control territorial.

Los trabajos de rescate de Kulubá, que de abrirse al público este año sería la zona número 18 de Yucatán, comenzaron en 1980, aunque el primer reporte arqueológico lo realizó el investigador estadounidense Wyllys Andrews en 1941.

“Kulubá es uno de los pocos sitios de la región nororiente de Yucatán que todavía tienen arquitectura en pie, lo exploramos en las temporadas 2000, 2001, 2002 y 2003 y realizamos trabajos de mantenimiento mayor, en el que por primera vez accedimos a mucha información del sitio”, dice Barrera Rubio.

Interior de uno de los salones del Palacio de los Mascarones que muestra parte del deterioro que registra. (Martha López Huan)

El lugar tiene edificios con columnas y postiles tipo galería, esculturas en forma de U que son diagnósticas del periodo Clásico Tardío, “lo que parece indicar que Kulubá era un enclave de los Itzáes, que el sitio estaba vinculado con la costa norte y las antiguas productoras de sal”.

La exploración la arquitectura comenzará en los próximos meses, pero el investigador del Centro INAH Yucatán no sabe cuándo se abrirá al público, “aún no hay un fecha viable, todo dependerá de instancias como la Dirección de Operación de Sitios y la Secretaría de Hacienda que es la que cobra las cuotas; esto es un proceso lento, lo mismo sucedió con Chichén Itzá”.

Aunque la administración estatal pasada presumió que el sitio se abriría al público este 2019, no destinó recursos para el rescate integral.

Enigmáticas construcciones que los mayas prehispánicos realizaron en la zona ecoarqueológica de Kulubá. (Martha López Huan)

“Si hay continuidad en los recursos, el sitio podría tener las condiciones para abrirse al público en los próximos años”, dice Barrera Rubio, aunque los visitantes tienen acceso, con el permiso del vigilante del lugar.

Las rejolladas, consideradas por los mayas también como fuente de agua y fertilidad, se distribuyen por la selva baja del lugar que resguarda edificios de belleza similar a los de Chichén Itzá por las esculturas de serpientes en las esquinas.

Para llegar al lugar, ubicado a 37 kilómetros de Tizimín y 212 kilómetros de la capital yucateca, el visitante tendrá que atravesar algunos caminos de terracería en mal estado, aunque vale la pena, ya que podrán conocer las portadas del inframundo y algunas piezas de piedra tallada por los mayas prehispánicos y algunos murales, cuya técnica es similar a la de Ek Balam.

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